Historias que inspiran: Cuatro deportistas, un mismo fuego
La Antorcha Suramericana llegó a Reconquista y, por unos minutos, una llama recorrió las calles de la ciudad llevando mucho más que el anuncio de una competencia. En las manos de cuatro deportistas, el fuego se convirtió en recuerdo, reconocimiento y, sobre todo, en una oportunidad para contar historias que pueden inspirar a quienes hoy comienzan a soñar con el deporte.
Marcos Raffin, Marisol Tozzi, Julio Nóbile y Daniela Agretti fueron los embajadores que tuvieron el privilegio de llevarla. Cuatro historias diferentes, un mismo sentimiento: orgullo por representar a su comunidad y emoción por ser parte de un momento que quedará guardado para siempre.
Una llama que representa mucho más
Para Marcos Raffin, jugador de Los Topos e integrante de la Selección Argentina de básquet para sordos, llevar la antorcha fue una experiencia que trascendió lo personal.
“Para mí la antorcha significa muchísimo más que una llama. Es llevar un mensaje, una historia, un sueño y también representar a muchas personas que quizás mucho tiempo no tuvieron las mismas oportunidades”, expresó.
Su historia está atravesada por el deporte adaptado, pero también por la perseverancia. Por eso, cuando tuvo la antorcha en sus manos, pensó en todos los que alguna vez tuvieron que superar obstáculos para poder cumplir sus sueños.
“Uno muchas veces trabaja, entrena, lucha, viaja, se cae y vuelve a levantarse. Y de repente llega un momento como este que vos decís: ‘Valió la pena’”, contó.
Y agregó una reflexión que resume buena parte del significado que tuvo para él ese momento: “No la llevo solamente yo, sino que la llevan todos los deportistas que alguna vez soñaron también y todos los que tuvieron obstáculos y siguieron adelante”.
A quienes recién comienzan les dejó un mensaje claro: “Que no dejen de soñar porque los sueños son posibles”.
Volver a empezar y volver a soñar
Marisol Tozzi conoce también el valor de no bajar los brazos. Atleta amateur de Reconquista, atravesó un ACV en 2006 y años después volvió a encontrar en el deporte un camino de superación que la llevó a consagrarse doble campeona sudamericana máster.
Por eso, recibir la antorcha fue también una forma de reconocer todo lo recorrido.
“Ser parte de este momento es un gran orgullo y me siento muy reconocida en toda mi trayectoria. Una gran motivación para seguir practicando y enseñando el deporte que amo”, señaló.
Para quienes todavía están buscando su propio camino, su mensaje fue sencillo y poderoso: “Todo es posible: esfuerzo, pasión y constancia es el camino para llegar a cumplir sus sueños”.
El sueño que esperó durante años
Hay sueños que necesitan tiempo. Julio Nóbile, lanzador de martillo oriundo de La Vanguardia, lo sabe. Durante años observó a quienes llevaban una antorcha y se preguntó qué se sentiría estar en ese lugar. En Reconquista, finalmente pudo vivirlo.
“Hoy, después de muchos años de haberlo soñado y tener la oportunidad de hacerlo, es algo muy lindo”, recordó. Pero en ese momento no pensó solamente en él. Sintió que también llevaba consigo a su familia, a sus amigos, a sus entrenadores y a todos los deportistas del norte santafesino.
“Uno no siempre lleva la antorcha por uno mismo, sino también lo hace para toda una comunidad”, afirmó.
Nóbile también puso la mirada en lo que viene y en las nuevas generaciones. Para él, que los Juegos se desarrollen en Santa Fe permitirá que muchos chicos se acerquen a disciplinas que quizás todavía no conocen y encuentren una motivación para comenzar.
Además, destacó el valor de la infraestructura que quedará después de la competencia, ya que permitirá contar con espacios y elementos que los deportistas de la provincia podrán aprovechar en futuros entrenamientos y competencias.
A quienes ya están transitando ese camino les pidió disfrutar cada competencia, valorar el recorrido desde las primeras experiencias locales y, sobre todo, ser responsables y pacientes. “Ponerle ganas y ser paciente, que todo llega para quien sabe esperar”, sostuvo.
Representar a la provincia desde otro lugar
Para Daniela Agretti, ciclista de Flor de Oro, el recorrido tuvo además un significado especial. La antorcha llegó como reconocimiento a una trayectoria construida como atleta, docente y entrenadora.
“Es un orgullo muy grande”, expresó. Para ella, llevarla significa esfuerzo, constancia y valores que busca transmitir desde cada uno de sus roles. Los Juegos también la encontrarán cumpliendo un nuevo rol: será entrenadora de la selección argentina de ciclismo. Y hacerlo en su propia provincia le da un significado todavía mayor.
“Llevar a la selección argentina de ciclismo en mi propia provincia es un honor, el honor más grande de mi carrera”, sostuvo. A los jóvenes que persiguen sus propios objetivos les habló desde la experiencia. Sabe que el camino deportivo no siempre es sencillo y que las dificultades forman parte del aprendizaje.
“Por más que haya piedras en el camino hay que seguir, levantar y seguir”, afirmó. Y dejó otra definición que sintetiza su mirada: “El éxito se busca día a día levantándose, haciendo lo que uno le gusta, lo que uno le apasiona”.
Cuatro historias que encendieron Reconquista
La Antorcha Suramericana siguió su recorrido, pero dejó algo que va mucho más allá de una imagen.
Quedaron las palabras de Marcos, que decidió llevar consigo a quienes alguna vez tuvieron menos oportunidades; la historia de Marisol, que encontró en el deporte una forma de volver a levantarse; el sueño cumplido de Julio, que esperó años para sostener aquella llama que alguna vez miró desde lejos; y el orgullo de Daniela, que ahora tendrá la responsabilidad de representar a Santa Fe desde otro lugar.
Cuatro historias diferentes, un mismo fuego y un mensaje que trasciende cualquier competencia: los sueños se construyen caminando, superando obstáculos y sin dejar de creer. Y cuando esa llama pasa de mano en mano, también lleva consigo la esperanza de quienes todavía están esperando cumplir los suyos.







